control

Las cosas no pasan porque sí, y por eso en ocasiones se me hace fácil escribir cuando hay un mensaje que me llega repetidamente, sé que debo ponerle atención y reflexionar. Estas últimas semanas, el mensaje tiene que ver con el CONTROL, yo he sido un poco controladora, me gusta el orden, me gusta la certeza de lo que va a pasar, la seguridad del resultado, la constancia de las cosas. Y por otro lado me encanta lo nuevo, lo desconocido, los retos, los cambios, la aventura.

Y desde ese lugar donde halo para ambos lados, y de ver como sufrimos en el mundo por querer controlar TODO, es que reflexiono hoy. No nos damos cuenta que realmente es muy poco lo que podemos controlar, pero lo increíble es que lo poco que podemos controlar nos da mucha más tranquilidad que si pudiéramos controlarlo TODO.

Es así como no podemos controlar a los otros, ni el clima, ni lo que pasará mañana, ni el comportamiento del vecino, ni la reacción de los hijos, ni las acciones de los compañeros. Pero podemos hacer dos cosas:

  • Controlar tu forma de reaccionar a lo que te pasa. Para esto es clave primero saber cómo estás reaccionando y cómo quisieras reaccionar. Luego si puedes ELEGIR como reaccionar de manera consciente.
  • Ten una estructura, un plan, algo que te dé un poco de certeza y aliviane la incertidumbre de lo que pasará, y este sumado a la flexibilidad, te permitirá encontrar ese punto medio entre la certeza y la incertidumbre.

 

AEE control

me lo merezco

En estos días he estado en la conversación de ¿cuánto vale lo que hago?  Y con eso aparece también cuanto merezco?

Y es que muchas veces merecemos lo que nosotros mismos creemos que merecemos. Y comenzamos a aceptar lo que nos llega basado en ese estándar que nosotros mismos nos hemos puesto. El del al lado puede merecer más, porque sabe más, porque tiene más experiencia, porque es más reconocido, porque es más querido, porque da más, y la lista puede ser interminable. Y realmente el otro merece lo que cree que merece.

Por eso la invitación hoy es que mires cuál es tu estándar. Y subas un poco la vara…

Piensa no solo en tu trabajo, piensa en tus relaciones, piensa en tu cuerpo, piensa en lo que te permites y lo que te niegas.

merezco

voces calladas

¿Cuántas veces callas tus dolores y vacíos?

En ocasiones callamos lo que nos pasa porque creemos que es mejor hacerlo, tal vez porque así nadie saldrá herido, o porque creemos que no seremos escuchados, o tal vez pensamos que realmente no es importante, o que solo importa para mí.

 

No implica que debamos decir todo lo que pensamos y que seamos como una fuente de palabras sin contención. Confío en que todos tenemos un grado de discernimiento para saber cuándo hablar y cuando no. Por esto algunas veces es mejor callar y seguir adelante.

 

Me refiero a cuando callas tus voces, a pesar de saber que para ti es saludable expresar lo que te pasa y sobre todo lo que sientes. Las voces en si no son lo que te llena sino son las emociones de aquello que callas, y las emociones de retener, las que se va a acumulando en ti.

 

Cada vez veo más personas que callan, y al irse acumulando poco a poco, con cosas grandes y pequeñas, llega un punto que todo explota.

 

Es por esto que me gusta tanto esta práctica de comunicar de manera efectiva. Toma un tiempo, observa algo que deseas comunicar y has estado dudando el cómo hacerlo, luego responde cada una de las preguntas, revisa tus respuesta y finalmente atrévete a darle voz a lo que necesitas. Pruébalo y me cuentas como te va!

 

¿Qué es lo que ha sucedido?

¿Qué piensas de eso?

¿Cómo te sientes tú? Apropiándote de la sensación no desde la victima donde es el otro que te hace sentir de alguna manera.

¿Qué necesitas pedir?

 

Esta es una nueva forma de comunicarte, no implica que el que escucha vaya a satisfacer tus necesidades, pero si podrás sacar de ti de una forma sana lo que necesitas.

AEE voces calladas