dar un giro

Todos tenemos momentos difíciles, todos hemos sido heridos en algún momento, todos tenemos alguna cicatriz que nos ha marcado, todos hemos sufrido de alguna manera. Eso hace parte de nuestra humanidad.

A la vez todos hemos reído, todos hemos soñado, todos nos hemos vuelto a levantar, todos hemos sentido amor. Y esto también hace parte de lo que nos hace ser humanos.

No somos o lo uno o lo otro, solo somos lo que decidimos hacer con eso que nos pasa.

Por eso es momento de tomar una decisión, donde quieres estar y como deseas vivir, quedándote en el momento difícil o tomando acción para darle un giro a tu vida.

Esta frase de Robin Sharma, me hace pensar en cómo deseo vivir mi vida y me recuerda que tengo el poder de elegir.

“convierte tu dolor en sanación, tus heridas en sabiduría y tu dolor en poder”

poder

Convierte tu dolor en sanación, tus heridas en sabiduría y tu dolor en poder. Robin Sharma

Cuando das un giro, sientes el poder. Cundo conectas con lo que deseas y eres capaz, sientes el poder. Hoy elijo sentir MI PODER y CONECTAR CONMIGO.

celebro

Hoy celebro, pero no celebro cualquier cosa, me celebro a MÍ.

Celebro que soy única, con todas mis cosas, fortalezas y debilidades.

Celebro mi viaje, con sus retos, obstáculos y vueltas a empezar.

Celebro cada cicatriz de mi cuerpo, recordándome las enfermedades, sustos y luchas.

Celebro mis arrugas, porque la mayoría son de risas compartidas.

Celebro las personas que me han enseñado, herido, acompañado, ignorado y sostenido.

Celebro la vida y la muerta, el nacer y renacer.

Celebro el amor, el de mis padres, hermanos, esposo, hijos, amigos, compañeros y cómplices.

Celebro mis imperfecciones tan perfectas.

Celebro mis sueños, los cumplidos, los desechados y los que aún están por ver la luz.

Celebro acompañar a otros y ver sus ojos brillar y a la vez celebro cuando mi mejor compañía soy yo.

Celebro que no tengo que ser nada ni nadie, solo ser YO.

celebro

¿Y tu que celebras?

perfección

Como mamá busco no hacerlo perfecto pero si sentirme que enseño a mis hijos aquello que les servirá y en preferiblemente no les hará daño. Desde aquí ha sido un reto el no decirles con ese amor de mamá “eres perfecto” o “eres el más juicioso” y en ocasiones cuando escucho a otros decírselos me entra la rebeldía y quisiera gritar “has lo que quieras, no seas perfecto y no seas juicioso”…

 

Igual caigo en la trampa de celebrarles el resultado y no su esfuerzo. Al hacer lo primero, celebrar el resultado, refuerzo que lo que importa es lo que logren y estén en esa búsqueda de agradar a otros, o de acondicionarse para hacer lo que saben que yo deseo que hagan. En el segundo, celebrar el esfuerzo, está el aprendizaje, el poder equivocarse y disfrutarlo,  la creatividad de cómo hacerlo diferente la próxima vez haya o no conseguido el resultado que esperaban “ellos” no “yo”.

 

Y esto pasa no solo al criar a nuestros hijos, nos pasó probablemente a casi todos nosotros, nos pasa en el trabajo con nuestros jefes, o con nuestras parejas.

 

¿Qué quieres comenzar a celebrar en tú día a día contigo mismo,

tus resultados o tus esfuerzos?

perfecto y esfuerzo