estírate

¿Qué puedes hacer hoy para ir un poco más allá de tus límites?

Me gusta la metáfora de verme como un caucho, donde si lo halas de sus extremos muy poco este queda flojo, suelto, sin fuerza. Y si lo halas mucho puede estirarse tanto que se puede reventar y romper, porque hay demasiada fuerza y energía sobre él que no lo puede aguantar.

Me gusta en ocasiones entonces estirarme lo suficiente para sentir la energía, un poco de tensión,  la fuerza en mí. Como ese movimiento en la mañana en direcciones opuestas para estirar el cuerpo, despertarlo después del descanso y darle la sacudida que requiere para arrancar.

Busco en mí día a día situaciones en donde ya la tensión es poca, y me quedo muy cómoda dentro de mis propios límites. Cuando la encuentro, entonces miro como ampliar ese límite, a que me puedo atrever, hasta donde puedo estirar, a que direcciones puedo apuntar. En ocasiones es algo pequeño, y otras un gran salto. Puede ser algo como hacer unos minutos más de meditación, o puede ser evitar el postre del almuerzo, o algo más osado como atreverme a tener una conversación que llevo procrastinando por un buen tiempo.

 

¿Qué deseas estirar un poco más hoy?

¿Qué límite quieres desafiar?

¿Dónde puedes encontrar más energía y tensión?

 

AEE Post Estirate

Un comentario en “estírate

  1. Andrés Novoa dijo:

    Reblogueó esto en Andrés Novoay comentado:
    Desde cierto punto de vista nos movemos en círculos concéntricos de certeza; el primer círculo es nuestro espacio de confort, de comodidad, donde ya sabemos movernos y tenemos el mayor grado de certeza de cómo es el mundo, quién somos nosotros, quién son los demás, de qué somos capaces, en qué somos competentes, etc. Esta es nuestra zona de comodidad.

    Luego, cuando nos movemos hacia fuera de éste círculo y traspasamos el umbral de sus fronteras conocidas, entramos en una zona de menor certeza, donde algunas cosas nos son relativamente conocidas, donde algunas cosas son nuevas, donde encontramos que hay algunas cosas que no sabemos acerca del mundo, de nosotros, de los otros, donde nuestras habilidades son apenas suficientes para lidiar con los desafíos que nos presenta la vida, donde las cosas empiezan a mostrarse como retos que aunque requieren que “nos estiremos”, somos relativamente confiados en nuestra capacidad de responder, en particular tenemos buena certeza de que podemos aprender lo que necesitamos aprender y creemos saber qué aprender; acá, aunque hay algo de temor, logramos movernos de manera efectiva la mayor parte del tiempo. Esta es nuestra zona de aprendizaje.

    Y luego, cuando alcanzamos la frontera de lo conocido y damos un paso más allá (usualmente forzados por la vida), nos encontramos en una zona de baja certeza, de alta incertidumbre, donde pareciera que nada funciona, que todo lo que sabíamos es ahora obsoleto; es una zona de máxima incomodidad, para algunos es la zona de pánico. Cuando logramos aprender de estar en ésta zona, aunque sea brevemente, ésta es nuestra zona de Transformación.

    La reflexión de Caro me invita a preguntarnos, qué tanto somos capaces de “estirarnos” sin rompernos, a cuestionar si lo que nos proponemos es parte de nuestra zona de “aprendizaje” o realmente estamos proponiéndonos entrar en zona de “Transformación”?

    Al terminar ésta reflexión, agradezco la danza de la reflexión con Caro a través de lo que provoca con sus escritos! Espero que genere valor para todos… Gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s